Sigue teniendo buen tirón las quedadas del Txalupa. Hoy hemos contado 32 bicis en la salida. Alguno nuevo, alguno que repite por 2ª vez (eso es que le ha gustado la 1ª salida con nosotros), alguno que hace cierto tiempo que no podía venir, Delfín casi recuperado de su percance..., y los más o menos habituales.
La salida de la ciudad se produce por la orilla del Urumea, lo que da pié a que nuestro fotógrafo, Jesús, tome algunas fotos inéditas del paso del grupo por esa zona.
Nada digno de relatar hasta llegar al puente junto al restaurante Fagollaga (donde podemos disfrutar de las ideas culinarias de Ixak Salaberria) por la ruta habitual: Loiola-Hipica-Martutene-Ergobia-Hernani. El equipo A obtiene el beneplácito del resto para adelantarse. Y en el reagrupamiento de Ugaldetxo contamos 15 txalupas para seguir la ruta como equipo Z
Los que van en cabeza optan por subir por la pista de la derecha, olvidando la más dura que pasa por salvar la barrera a la izquierda, que hoy estaba abierta. Se trata de un bonito trazado, buena pista en casi toda su extensión. Frondoso arbolado por doquier; y, una vez que hemos tomado altura, para disfrutar de unas extraordinarias vistas de los montes circundantes.
Los que van en cabeza optan por subir por la pista de la derecha, olvidando la más dura que pasa por salvar la barrera a la izquierda, que hoy estaba abierta. Se trata de un bonito trazado, buena pista en casi toda su extensión. Frondoso arbolado por doquier; y, una vez que hemos tomado altura, para disfrutar de unas extraordinarias vistas de los montes circundantes.
El equipo ha disfrutado la subida. En cola, mis acompañantes (gracias una vez más por no dejarme sólo) y yo íbamos a ratos en bici, a ratos empujando "el caballo de hierro" (según lo llama Josi, ausente hoy), pero sin perder la amigable conversación y la contemplación de tanta hermosura como la que nos rodea en nuestras salidas.
Y entre unas cosas y otras, llegamos a Malmazar. Se acabaron las subidas duras por hoy. Apenas quedan unos repechitos para llegar a casa. ¡Qué alivio...!
Y entre unas cosas y otras, llegamos a Malmazar. Se acabaron las subidas duras por hoy. Apenas quedan unos repechitos para llegar a casa. ¡Qué alivio...!
Como se avecina un "vertiginoso" descenso, nos ponemos los chubasqueros y nos sacamos la foto del día. Y resulta que el chubasquero nos viene muy bien, no sólo por el descenso, sino porque empieza a lloviznar y el sirimiri ya no nos abandona hasta casa. Últimamente, encontramos abierta la valla metálica que está a las puertas de Susperregi. Mejor...
De aquí a casa en menos tiempo de lo que se tarda en contar. Despedida en Perurena a los que se van por San Markos. Despedida en Loiola a los que van por Gros. Y Jesús y yo nos quedamos solos para ir a Amara. Son las 12:10 cuando llego al trastero con la sensación de haberlo pasado muy bien. Un poco mojado..., pero contento. Nada que no pueda curar una buena ducha..., y un buen aperitivo dominguero con la cuadri. ¡Mañana de domingo completa!










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