La crónica, por Sebas
Tras juntarnos bien en el Gros y luego en el Ali Olí, una veintena larga de Txalupas somos los que nos reunimos para afrontar nuestra ruta de BTT.
Nos acercamos al barrio del Puerto y, casi sin darnos cuenta, empiezan las primeras cuestas que nos llevan hacia Besabi. Allí también somos testigos de la llegada de la Udaltzaina de Urnieta, que rápidamente se pone manos a la obra con los primeros coches mal aparcados. Alguno ya empieza el día con un pequeño recuerdo en forma de multa.
Ahora sí, tras pasar la valla de Montefrío, abierta cortésmente por Lucía, empieza el monte, monte. Y lo primero que comprobamos es la importante tala de árboles que se han pegado por la zona. Hay tramos en los que incluso nos cuesta reconocer el recorrido habitual.
Bordeamos el cordal del Adarra-Zaburu, bajamos un poco y llegamos a la EXPLANADA de Antxista lepoa, donde hacemos el correspondiente hamaiketako. Aquí empiezan a escucharse las primeras voces que preguntan si se puede acortar la ruta… pero todavía es pronto, así que, tras alguna duda y alguna mirada de reojo, se animan a seguir con nosotros.
Nos ponemos de nuevo en marcha. Seguimos subiendo, hacemos una pequeña bajada y nos metemos en la rota pista que nos conduce a la que, en principio, será la última subida importante del día.
Llegamos finalmente a la pista principal y ahora sí: parte del grupo decide retirarse por la corta. Nos despedimos de ellos y quedamos unos doce valientes.
Cogemos la pista que nos lleva por encima de la famosa “curva Mariano”. Ya hemos pasado a la otra vertiente y afrontamos el caminito del cresterío. Parece que el final nos lleva hasta una cima: Garagartza, 674 metros.
Pasamos la valla, comenzamos a bajar y, enseguida, Mariano nos marca acertadamente el cruce de la derecha. Todo parece bajo control… hasta que Paola se encarga de poner algún pero al asunto, como viene siendo habitual.
A partir de aquí tenemos una larga y poco transitada pista que nos baja hacia Pagoaga. Nos reagrupamos y, como viene siendo habitual cuando un grupo de Txalupas empieza a acercarse a casa, cada uno toma su camino: unos a coger agua, otros por carretera, otros por la margen izquierda del Urumea… en fin, lo de siempre.
Eso sí, un buen día de bici con los amigos, que al final es de lo que se trata.
Como único incidente del día, el manguito de Jorge decidió buscar emociones fuertes y acabó enganchado en la rueda. Por suerte, poco más que contar.
A las 14:00 h. en casa, con 60 kilómetros en las piernas y, suponemos, alguna cerveza merecida en el horizonte.
Nos acercamos al barrio del Puerto y, casi sin darnos cuenta, empiezan las primeras cuestas que nos llevan hacia Besabi. Allí también somos testigos de la llegada de la Udaltzaina de Urnieta, que rápidamente se pone manos a la obra con los primeros coches mal aparcados. Alguno ya empieza el día con un pequeño recuerdo en forma de multa.
Ahora sí, tras pasar la valla de Montefrío, abierta cortésmente por Lucía, empieza el monte, monte. Y lo primero que comprobamos es la importante tala de árboles que se han pegado por la zona. Hay tramos en los que incluso nos cuesta reconocer el recorrido habitual.
Bordeamos el cordal del Adarra-Zaburu, bajamos un poco y llegamos a la EXPLANADA de Antxista lepoa, donde hacemos el correspondiente hamaiketako. Aquí empiezan a escucharse las primeras voces que preguntan si se puede acortar la ruta… pero todavía es pronto, así que, tras alguna duda y alguna mirada de reojo, se animan a seguir con nosotros.
Nos ponemos de nuevo en marcha. Seguimos subiendo, hacemos una pequeña bajada y nos metemos en la rota pista que nos conduce a la que, en principio, será la última subida importante del día.
Llegamos finalmente a la pista principal y ahora sí: parte del grupo decide retirarse por la corta. Nos despedimos de ellos y quedamos unos doce valientes.
Cogemos la pista que nos lleva por encima de la famosa “curva Mariano”. Ya hemos pasado a la otra vertiente y afrontamos el caminito del cresterío. Parece que el final nos lleva hasta una cima: Garagartza, 674 metros.
Pasamos la valla, comenzamos a bajar y, enseguida, Mariano nos marca acertadamente el cruce de la derecha. Todo parece bajo control… hasta que Paola se encarga de poner algún pero al asunto, como viene siendo habitual.
A partir de aquí tenemos una larga y poco transitada pista que nos baja hacia Pagoaga. Nos reagrupamos y, como viene siendo habitual cuando un grupo de Txalupas empieza a acercarse a casa, cada uno toma su camino: unos a coger agua, otros por carretera, otros por la margen izquierda del Urumea… en fin, lo de siempre.
Eso sí, un buen día de bici con los amigos, que al final es de lo que se trata.
Como único incidente del día, el manguito de Jorge decidió buscar emociones fuertes y acabó enganchado en la rueda. Por suerte, poco más que contar.
A las 14:00 h. en casa, con 60 kilómetros en las piernas y, suponemos, alguna cerveza merecida en el horizonte.
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